Nos empeñamos en buscar la felicidad, y a veces no nos damos cuenta de que ya la tenemos con nosotros. Lo único es que estamos tan acostumbrados a ella, que dejamos de percibirla y solo nos damos cuenta cuando perdemos aquello que nos la daba. Algo tan maravilloso, pero tan sencillo. Una sonrisa, una mirada, una caricia, bastan para hacer feliz una eternidad. Yo, a diferencia de muchos otros, pienso que es fácil ser feliz si realmente deseas serlo. Y la verdad es que ahora lo soy más que nunca, No sé por qué, pero tampoco me hace falta saberlo. Vivir el momento. No me gusta admitir que necesito algo o alguien, pienso que eso te hace más débil. Pero me es inevitable admitir que hay personas que son imprescindibles en mi vida. Y que, sin ellos, no tendría una razón por la que levantarme cada mañana. Porque lo que importa no es lo que tienes, sino con quién lo compartes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario